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Punto de Quiebre (fanfic de Tokyo Ghoul)


 Prólogo

Por calles vacías y oscuras van corriendo un par de chicos. Uno de ellos trae cargando en su hombro izquierdo a una niña, la cual parece no darse cuenta de lo que pasa. Logran llegar a su destino, un escondite hecho con láminas debajo de un puente.  El chico que cargaba a la niña la deja sobre un colchón viejo y remendado. Se sienta a un lado de la niña, mientras sus córneas vuelven a ser blancas y el brillo rojo se pierde. Por otra parte, su compañero se queda en la entrada, mirando para todos lados asegurándose de que nadie los haya seguido. Después de un rato, cierra los ojos y suspira aliviado.

            –Pues parece que lo logramos Raiden –dice entrando al escondite

            –Oh, ¡Qué bien!, oye Jun ¿Qué crees que hagan con esta niña? —pregunta Raiden

            –Pues no lo sé y no me interesa, sólo quiero que lleguen para que nos libremos de esto.

            –Lástima, me gustaría que me den un poco de ella, se ve que su carne es suave y apetitosa –diciendo esto Raiden se limpia la saliva que le sale por la comisura de la boca

            –No le hagas nada –apunta Jun con un dedo mientras el iris se le vuelve roja

            –Tranquilo amigo, no le haré nada, sé controlarme –dice Raiden levantando las manos.

            Jun no dice más y respira profundo, se sienta cerca de la entrada y se pierde mirando al poco cielo que se alcanza a ver por debajo del puente. Mientras Raiden lo ve y después mira hacia la niña. “¿Cuántos años tendrá?” se pregunta, “Hmm, tal vez unos diez años, puede ser”. La sigue observando con detenimiento. “Piel morena clara, cabello largo y castaño claro o eso percibo con la poca luz, pestañas largas, ojos… tal vez grandes, nariz pequeña y chata, labios delgados y finos, manos y pies pequeños, vaya será un primor cuando crezca, si es que sobrevive”

            –Hey Jun, ¿Qué pasaría si ellos no llegan?

            –¿Cómo crees que no van a venir? –pregunta Jun molesto –Son muy fuertes y solo eran policías con los que se enfrentaban

            –Pero, ¿Y si llegaron las palomas?

            –Aun así, eran más –ya no hagas preguntas tontas

            –No son tontas, mira tenemos a la niña, ¿Qué haremos cuando despierte?

            –Pues ya veremos, por el momento no creo que reaccione en un buen rato

            –Vale, y … ¿No quiere que relevemos para vigilar?

            –No hace falta, además tú estás más cansado que yo

            –Claro que no –pero comienza a bostezar –bueno sí

            –Entonces ya quedamos –dice Jun—yo vigilo y tu descansa

             –Ok, pero me hablas si pasa algo o si llegan ellos

            –Está bien –responde Jun, regresando a mirar hacia afuera

            Raiden acerca un pedazo de tela como cobija y tapa a la niña. Jala otro pedazo de tela, se acuesta en el suelo, cerca de la niña, se echa el trapo encima y recuesta su cabeza sobre su brazo derecho hasta quedarse dormido.

****

            Han pasado tres días y la pandilla con la que trabajaron Jun y Raiden no han aparecido. Raiden le insiste a Jun para ir a buscarlos juntos, pero Jun se niega. La niña despertó en la mañana siguiente de su rapto. Más que asustada está confundida y al parecer perdió la memoria porque no sabe ni cómo se llama. Jun busca una buena excusa, pero no encontraba ninguna cuando Raiden de pronto le dice a la niña que son sus hermanos y que su casa se quemó. Jun comenzó a seguirle la mentira hasta conseguir algo creíble y que ella no desconfiara de sus intenciones. Cosa que les funcionó a medias, puesto que, si no preguntó más, tampoco les creyó del todo. Después de eso, Jun no quiso dejarla sola y Raiden se portaba ansioso ya que tampoco habían comido y no saben cómo localizar a la pandilla.  Después de un rato de pensar qué hacer para no dejar sola a la niña, ni que Raiden pierda el control y quiera comérsela, a Jun se le ocurre una buena idea.

            –Raiden, por lo visto ya no soportas el hambre, ¿Por qué no vas a buscar algo para los dos?

            –¿En serio? –dice temblando tratando de controlarse –pero ¿y si no encuentro?

            –Si vas a encontrar, siempre hay vagabundos que nadie los va a extrañar, recuerdo que siguiendo este puente hasta la otra orilla hay uno muy viejo, pero es suficiente para los dos –dice Jun, señalando a la otra orilla del río –Y si de paso, encuentras información sobre la pandilla, no hagas nada y vienes directo al escondite.

            –Tú estás también al límite de lo que puedes soportar, ¿verdad? –pregunta mostrándose preocupado por su amigo –No te preocupes iré, veré que puedo conseguir tanto de comida cómo de información

            –Por cierto, Raiden llévate está sudadera negra –añade mientras le avienta dicha prenda–la gorra está grande y te ayudará para que no te reconozcan.

            –Vale, tendré cuidado

            Se va corriendo

****

            Después de seis horas, que comienzan a hacerse eternas para Jun, llega su moreno amigo con un bulto debajo de la sudadera, está muy agitado, pero respira profundo y se calma. Estaba a punto de sacar lo que trae en la sudadera cuando ven que la niña los ve algo curiosa. “Rayos, por poco” piensan Jun y Raiden. Jun le hace señas con la cabeza a que lo siga afuera, pero ella también los sigue, por lo que Raiden le avienta una dona que saca del bolsillo delantero de la sudadera y la deja comiendo dentro del escondite.

            –Ten, es lo único bueno que le pude sacar al viejo –susurra Raiden sacando dos pulmones y un hígado humano

            –Con esto me basta –contesta Jun, con la boca salivando, los iris rojos y la córnea de color negro

            Comienza a comer desenfrenadamente. Raiden no dice nada y espera a que su amigo termine de comer. Después de terminar, se desaparece el kakugan de los ojos de Jun, que a su vez empieza a hablar mientras se limpia la sangre de la boca.

            –Y bien, ¿Sabes algo de los demás?

            –Si —contesta el moreno evitando verlo a la cara

            –¿Qué paso? Dime

            –Pues al líder lo mataron, tres están heridos y los demás ya se dispersaron

            –¿Qué? –Jun se queda atónito –¿Quién te lo dijo? ¿Cómo es posible?

            –Me encontré a uno, la mano derecha del jefe y dice que somos libres de hacer lo que queramos, que ya le importa un carajo y que hagamos con la niña lo que queramos    

            –¿Sabe que todavía tenemos a la niña?

            –No, solo lo dijo si es que todavía la conservamos, o que, si no se la llevemos porque se está muriendo de hambre, no me intentó comer porque ya no tiene fuerzas y está muy herido, casi es milagro que siga vivo, entonces ¿Qué hacemos?

            Jun se pone a pensar “Si la liberamos nos van a exterminar en cuanto nos vean, no van a tardar en que las palomas nos encuentren, a la niña le hicimos creer que somos sus hermanos ¿Hasta dónde llegaría esa mentira?, no podemos estar más tiempo aquí, llevo catorce malditos años en este distrito y seis conviviendo con Raiden y esos desgraciados, que mejor que cambiar de aires” Raiden mira a Jun y le dice.

            –Mira, lo que decidas hacer te sigo, eres mi mejor y único amigo y te apoyaré en todo lo que decidas, digas o hagas

            –Ok, entonces vámonos de este basurero y encontremos un nuevo y mejor lugar para vivir

            –Bien –comenta sonriendo –pero ¿y la niña?

            –Nos la llevamos, total siempre quise una hermanita, ya veremos después que pasa.

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